El cielo es el límite
Los verdaderos emprendedores son los que dan siempre la cara al viento
Me he dado cuenta que muchos emprendedores nunca consiguen hacer despegar sus negocios, o no llevan sus negocios con éxito al siguiente nivel, y el motivo es precisamente que no siguen la dirección del viento. Lo mismo ocurre cuando aterrizan o abren el negocio, a menudo se ven obligados a vender sus negocios por menos de su valor.
Una de las diferencias entre los propietarios de pequeños negocios y los emprendedores, es que los segundos mantienen su nariz dentro del viento. No toman el camino fácil. Éstos enfrentan los retos más difíciles que, comúnmente, los propietarios de empresas pequeñas suelen evitar. Los emprendedores exigen que sus compañías entreguen mejores productos y servicios; hacen lo que sus competidores no harían; elevan sus estándares de desempeño, y siempre observan los cambios en la dirección del viento, en vez de esperar a que las circunstancias permanezcan iguales.
A diferencia de ellos, muchos dueños de pequeños negocios prefieren dejar las cosas como están. La mayoría está satisfecho con su posición y esperan que un viento de cola llegue y los impulse, es decir, buscan los caminos con menos resistencia.
Un verdadero emprendedor se concentra en despegar, remontarse a grandes alturas y aterrizar. Busca más oportunidades, valores más altos y mayores rendimientos para sus inversionistas y para sí mismo. Por ello, los verdaderos emprendedores son los que dan siempre la cara al viento, mientras que los dueños de pequeños negocios prefieren tener el viento a sus espaldas.
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