Los especialistas
Una autoridad: es la columna vertebral de nuestra sociedad. Las autoridades son trabajadores leales que hacen que nuestro mundo funcione: hacen nuestros productos, dan servicio a nuestros sistemas y siempre lo hacen bien.
Como autoridad, tal vez no tenga lo que se necesite para ser el fundador de compañías de emprendedores, pero puede ser un excelente distribuidor, franquiciatario o propietario de un negocio existente.
Está orientado hacia los detalles y las tácticas, y se siente motivado por hacer las cosas bien desde la primera vez. Es muy concienzudo y cooperador, observa las reglas, los procedimientos y las políticas con cuidado. Muy meticuloso con los detalles, cuidadoso, deliberado, lógico y analítico, y puede tomar decisiones basadas en los hechos y las cifras, más que en las emociones o las corazonadas. También es relajado, paciente y apacible por naturaleza, y es un excelente jugador en equipo que tiende a evitar las confrontaciones. Ejemplos de negocios en los que este tipo de personalidad sería adecuado: tintorerías, licorerías o tiendas de conveniencia, donde hay una gran necesidad de productos o servicios. Usted hace crecer su base de clientes envolviéndolos en lealtad. Finalmente, llega a considerar que sus clientes son una extensión de su familia.
Las fortalezas de negocio de una autoridad: a menudo se consideran a sí mismos como emprendedores "accidentales", porque tal vez acaben por administrar un negocio que nunca fue parte de su plan original.
En consecuencia, les va mejor cuando tienen un negocio que se adapta a su nivel de experiencia y les permite desarrollar un nuevo nivel de la misma. Debido a que se adaptan a las necesidades de otros y no les gusta hacer prospectos, necesitan estar en un negocio en el que los clientes se sientan impulsados a acudir a usted.
Con frecuencia, las autoridades necesitan un socio con una habilidad natural más fuerte para hacer prospectos o redes. Puede tener mucho éxito en administrar un negocio tipo franquicia o una oportunidad de negocio, siempre y cuando la organización esté bien apoyada con publicidad y mercadotecnia.
Un colaborador: se distingue principalmente de las autoridades por su don de personalidad llamado sociabilidad. Esta característica le permite usar su influencia para obtener lo que desea. Sólo se trata de la gente: usted goza con el lado humano del negocio.
En general, se beneficia de tener un socio que sea más agresivo en cuanto a desarrollar nuevos negocios. Los colaboradores no siempre se sienten cómodos con la contribución en frío de nuevas ideas. Les gusta seguir las reglas y directrices preestablecidas.
Las fortalezas de negocio del colaborador: es hábil para administrar negocios orientados al servicio al cliente o la venta al detalle, o a cualquier negocio donde ser convincente es un aspecto importante para llevar a cabo la labor indicada y hacerlo bien. Desde un punto de vista de emprendedor, a los colaboradores les va bien dentro de entornos estructurados en los que el elemento humano es parte del éxito.
Hay una diferencia entre vender en frío y vender en caliente a un mercado. Usualmente, a las personalidades generalistas les va bien en un mercado frío (cold selling), mientras que los colaboradores son magníficos vendedores en un mercado caliente (warm market), porque usan su sociabilidad para vender su experiencia.
Tener un prospecto, y estimular su curiosidad por más información mediante una carta o anuncio, hace parte del llamado mercado caliente. La experiencia y capacidad de comunicación y convencimiento del vendedor, entran en acción cuando el cliente potencial se pone en contacto.
La venta en frío involucra tomar el teléfono y marcar muchos números, así como recorrer las calles y buscar prospectos de puerta en puerta.
Un diplomático: es inquieto y disfruta de trabajar con un cierto grado de presión. Lleva a cabo las cosas con rapidez y trabaja bien con fechas límite. Encuentra que las fechas límites artificiales le funcionan bien. Se ajusta bien a los cambios y las nuevas situaciones.
Tiene un alto sentido de urgencia y le gusta la variedad, y debido a su cumplimiento y su necesidad de hacer las cosas bien, trabaja a plena capacidad. Es diestro en la realización de tareas múltiples y maneja varias de ellas al mismo tiempo. Es activo y está lleno de energía, vigorosamente emprende las partes de su negocio que disfruta. Puede tener dificultades para delegar la realización de los detalles a otros, pero lo hace bien cuando lo hace por sí mismo.
Muchos creen que los diplomáticos son los mejores emprendedores especialistas, pues tienen sociabilidad y motivación. Estos son dos importantes elementos para lograr el éxito. Como la mayoría de los especialistas, un diplomático no es la mejor persona para iniciar algo, pero una vez que tiene un cliente o prospecto, es magnífico para retenerlo.
Las fortalezas de negocio del diplomático: es excelente en los entornos de venta al detalle y otros orientados hacia la gente. Siendo extrovertido y empático, tiende a caerle bien a la gente, pero algunas veces le es difícil mantenerse en su posición y responsabilizar a otros. Por ello, para dirigir una compañía con éxito, necesitará contratar personalidades más fuertes y orientadas a los resultados para asegurarse de cumplir con las fechas límite y los compromisos, y para que el personal lleve a cabo sus obligaciones.
En conclusión
De los emprendedores que estudiamos, más del 80 por ciento tienen rasgos de personalidad muy similares. Hay mucho de verdad en la percepción de que los emprendedores no nacen, se hacen. Aunque la crianza, el sistema de creencias, la educación, la capacitación y el desarrollo que tengamos afecten nuestras conductas finales, nuestra personalidad esencial seguirá siendo relativamente constante durante el resto de nuestras vidas. En otras palabras, si usted comienza como un león, no se convertirá en un corderito, sin importar lo que haga o deje de hacer. Habrá ocasiones en las que pueda actuar como un corderito, pero es difícil mantener esa conducta por mucho tiempo. Los factores más importantes que distinguen a los emprendedores que apenas sobreviven de los que ganan millones son: la personalidad y (algunas veces de mayor importancia) la conciencia para dominar la personalidad, usarla y aprender de ella. Los emprendedores de mayor éxito saben que el más grande conocimiento es el autoconocimiento. Comprenden la manera en que pueden explotar sus talentos y administrar o compensar sus debilidades o limitaciones potenciales.
Cada una de las siete personalidades del emprendedor es más compatible con algunos tipos de negocios que otros. Es mejor elegir un negocio que sea adecuado a su personalidad y estilo de comportamiento naturales, que nadar contra la corriente que se opone a su éxito. ¿Por qué no concentrarse en los ti-pos de negocio en los que puede prosperar?
Al comprender su propia personalidad, podrá apalancar sus fortalezas, trabajar para mejorar sus debilidades y limitaciones y descubrir el tipo de negocio que le funcionará mejor.
Entonces, podrá elegir un negocio que se adapte a usted o estará preparado y sabrá que necesitará contratar y rodearse de personas que sean excelentes en las áreas en las que usted es deficiente.
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