Los generalistas
1. Un buldózer: por naturaleza es muy competitivo, ambicioso y orientado a las metas. Tanto así, que tiene la tendencia a ser agresivo y algunas veces se convierte en una aplanadora. Es intranquilo, tiene mucha energía, actúa con impulsos fuertes y posee sentido de urgencia, sin importar la tarea que deba realizar. Se inclina hacia dos velocidades: rápido y más rápido. Es independiente, persistente y decisivo, no está contento a menos que esté a cargo. La mayoría de los buldózeres son lógicos, analíticos, prácticos y realistas. Tienden a basar las decisiones en los hechos más que en los sentimientos. Es una persona que toma riesgos calculados.
Fortalezas de negocio de un buldózer: unos cuantos ejemplos de sus fortalezas pudieran ser en los campos médico, tecnológico, financiero, legal y de asesoría. Puesto que es un pensador estratégico, se enfoca con facilidad en la mercadotecnia y las operaciones. El reto podría ser trabajar con la gente. Por lo general es más un líder que un administrador, y necesita rodearse de otros que puedan administrar los recursos humanos del negocio.
Además, los buldózeres prefieren ser la fuerza impulsora de una empresa. Por lo general, no comprarían una franquicia o una distribuidora, sino que iniciarían una compañía que compita con una franquicia. Son muy innovadores, ven lo que hace Starbucks y se imaginan convertirse en el Starbucks de su propio sector.
Una persona que consigue lo que quiere: tiene un nivel más alto del promedio de dominación y sociabilidad, y tiene mucho impulso e independencia. Es competitivo, pero el impulso para tener éxito algunas veces se ve obstaculizado por el interés y la preocupación por otros.
Demuestra mucha iniciativa personal, junto con un fuerte sentido de urgencia para hacer las cosas. En general, estas personas son buenos líderes y buenos gerentes. Trabajan muy bien para motivarse a sí mismos y a quienes les rodean.
Las fortalezas de negocio del que obtiene lo que quiere: pueden trabajar en la venta al detalle, pero tal vez prefieran ser el que hace llover en el campo. Trabaja bien en entornos ambiciosos y ambiguos. Esto significa que puede invertir, comprar o iniciar un negocio que sea completamente nuevo. No necesita ser un experto en el nicho para iniciar un negocio, es un buen colaborador y puede aprender en el camino.
2. Un gerente: es dominante e independiente. Estas dos características se alimentan entre sí, así que podría parecer ser más dominante o independiente de lo que es en realidad. También está muy orientado hacia las metas y puede ser muy analítico, concentrándose más en el proceso y los resultados que en la gente.
Tiende a ver a la gente como un medio para que le ayude a cumplir sus metas. En consecuencia, a veces pasa por alto la parte humana de la ecuación o inadvertidamente ofende a la gente con su estilo directo de comunicación.
A diferencia de los dos tipos anteriores de emprendedor analizados, los gerentes tienen un nivel superior al promedio de relajación y saben que algunos proyectos simplemente toman más tiempo que otros y que a veces uno se tarda más en alcanzar algunas metas. Es leal y considera que sus empleados son una extensión de su familia. Hasta donde sabemos, es difícil despedir a los familiares.
No le gusta tomar decisiones a la ligera, ni dejarse llevar por un argumento emocional. Vuelve locos a los vendedores, pero puede atender bien a los clientes, especialmente a los que regresan y, por lo tanto, podrá tener éxito en hacer crecer un negocio.
Las fortalezas de negocio de un gerente: le gusta hacer las cosas a su manera, es un fantástico líder tras bambalinas y le encanta trabajar con sistema, conceptos, ideas y tecnología. Es excelente en las ventas competitivas, disfruta vencer el rechazo y lograr metas a pesar de los obstáculos. Los gerentes disfrutan de trabajar solos. Administrar a otros puede ser un reto, así es que necesita contratar empleados que puedan escuchar mejor y trabajar bien con otras personas.
3. Un motivador: tiene un alto nivel de sociabilidad, una dominación superior al promedio, y bajos niveles de cumplimiento y relajación.
Las fortalezas de negocio del motivador: la venta al detalle puede ser su área predilecta. Le va bien en casi todos los negocios relacionados con la gente, siempre y cuando no sea un ambiente de confrontación.
Los motivadores sobresalen en liderazgo o ventas. Tienen éxito en los negocios con socios. Los motivadores son buenos para alimentar relaciones y pueden tener éxito en un negocio relacionado con mantener a los clientes por mucho tiempo. Florecen en un ambiente de trabajo en equipo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario